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Como derechizar a un izquierdistaCÓMO
DERECHIZAR A UN IZQUIERDISTA
El izquierdista adora las categorías académicas de la izquierda, pero se iguala al general Figueiredo en un punto: no soporta el tufo del pueblo. Para él, pueblo es ese sustantivo abstracto que sólo le parece concreto a la hora de acumular votos. Entonces el izquierdista se acerca a los pobres, no porque le preocupe su situación sino con el único propósito de acarrear votos para sí o/y para su camarilla. Pasadas las elecciones, adiós que te vi y ¡hastala contienda siguiente! Como el izquierdista no tiene principios, sino intereses, nada hay mas facil que derechizarlo. Dele un buen empleo. Pero que no sea trabajo, eso que obliga al común de los mortales a ganar el pan con sangre, sudor y lagrimas. Tiene que ser uno de esos empleos donde pagan buen salario y otorgan mas derechos que deberes exigen. Sobre todo si se trata del ambito público. Aunque podría ser también en la iniciativa privada. Lo importante es que el izquierdista sienta que le corresponde un significativo aumento de su bolsa particular.
Surge con el despliegue tecnológico en las industrias, el surgimiento de la producción en fabricas y el desarrollo La primacía temporal que la industria textil algodonera desempeño en el surgimiento de la revolución industrial britanica parece clara. De hecho, fue la industria COMUNICACIÓN Y TRANSPORTE La Revolución de los transportes: el ferrocarril, el barco de vapor y el desarrollo siderúrgicoEl ferrocarril, es decir, los vagones que circulaban sobre unas víasde hierro, eran utilizados ya en el siglo XVIII para la extracción minera.En 1825 Stephenson aplicó la maquina de vapor capaz de desplazarse (locomotora) como fuerza de tracción para arrastrarestos vagones. Que antes eran tirados por caballos y personas. La idea de desplazarse así por vía terrestre supuso la aparición Medios de comunicación: Los medios de comunicación siempre dependieron de los medios de transporte, los cuales al principio sólo fueron bestias de carga, que eran lentas e incómodas. Luego éstas fueron sustituidas por carrocerías, las cuales también eran lentas y caras. Apareció entonces la idea de crear canales para la comunicación fluvial. Así fueron sustituidos las carretas por veleros, y éstos a su vez por vapores. En la comunicación terrestre fue apareciendo el ferrocarril, primero con tracción de sangre; que fue exitoso hasta que George Stephenson inventa la locomotora, que inicia siendo mas lenta aún que una bestia de carga, pero luego superó a los ferrocarriles con tracción de sangre. La locomotora no fue bien recibida por la población ya fuere por supersticiones o competencia. Si lo busca un compañero de los viejos tiempos, despista, no atiende, delega el caso en la secretaria, y con disimulo se queja del ‘molestón’. Ahora todos sus pasos se mueven, con quirúrgica precisión, por lasenda hacia el poder. Le encanta alternar con gente importante: empresarios, riquillos, latifundistas. Se hace querer con regalos y obsequios. Su mayor desgracia sería volver a lo que era, desprovisto de halagos y carantoñas, ciudadano común en lucha por la sobrevivencia. ¡Adiós ideales, utopías, sueños! Viva el pragmatismo, la política de resultados, la connivencia, las triquiñuelas realizadas con mano experta (aunque sobre la marcha sucedan percances. En este caso el izquierdista cuenta con la rapida ayuda de sus pares: el silencio obsequioso, el hacer como que no sucedió nada, hoy por ti, mañana por mí…). Me acordé de esta caracterización porque, hace unos días, encontré en una reunión a un antiguo compañero de los movimientos populares, cómplice en la lucha contra la dictadura. Me preguntó si yo todavía andaba con esa ‘gente de la periferia’. Y pontificó: “Qué estupidez que te hayas salido del gobierno. Allí hubieras podido hacer mas por ese pueblo”. Me dieron ganas de reír delante de dicho compañero que, antes, hubiera hecho al Che Guevara sentirse un pequeño burgués, de tan grande como era su fervor revolucionario. Me contuve para no ser indelicado con dicho ridículo personaje, de cabellos engominados, traje fino, zapatos como para calzar angeles. Sólo le respondí: “Me volví reaccionario, fiel a mis antiguos principios. Prefiero correr el riesgo de equivocarme con los pobres que tener la pretensión de acertar sin ellos”. Fuente: https://www.insurgente.org/index.php/articulos/item/1525-c%C3%B3mo-derechizar-a-un-izquierdista Política de privacidad |
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